Los dragomanes en el Imperio Otomano

Los dragomanes podrían considerarse los padres fundadores de la traducción e interpretación en el ámbito diplomático en el Imperio Otomano y luego en Turquía.

Audience of Charles Gravier, Comte De Vergennes, with the Sultan Osman III in Constantinople", painted by Antoine de Favray in 1755. The dragoman (third from left) can be distinguished by his uniform.
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A través de la historia, un estado que establecía relaciones con otro estado necesitaba la asistencia de personas que dominaran idiomas para poder apoyar a los diplomáticos en su misión. En el caso del Imperio otomano , se les llamaba “dragomán” a los intérpretes y traductores. Se conoce poco acerca de los dragomanes y la historia de esta institución está vinculada al inicio de las relaciones regulares entre los países occidentales y el Imperio otomano.[1]

En los países musulmanes los dragomanes aparecen en el siglo VIII, en la época abasí. Existían también bajo los mamelucos en Egipto y los selyúcidas en Anatolia. En el caso de estos últimos, los dragomanes eran nombrados mediante un firmán (decreto soberano), y el Imperio otomano perpetuó la tradición[2].

La historia de la traducción e interpretación en el ámbito diplomático del Imperio otomano está estrechamente vinculada a los dragomanes. Estos personajes podrían considerarse los padres fundadores de la traducción e interpretación en el ámbito diplomático del Imperio otomano y luego en Turquía. Su historia comienza con los primeros contactos y los primeros tratados concluidos con las potencias occidentales.

En 1454 Venecia había enviado a Estambul un embajador denominado balyos[3]. Al igual que la República de Venecia, Polonia (1475), Rusia (1497), Austria (1528), Francia[4] (1535), Inglaterra (1583) y Holanda (1612) enviaron embajadores para establecer relaciones con el Imperio otomano.

Pero antes de hablar de estos personajes extraordinarios, detengámonos un momento sobre el origen de la palabra “dragomán”.


El origen de la palabra “dragomán”

Existen numerosas hipótesis sobre el origen de la palabra “dragomán”. Esta palabra de origen siriaco pasó al árabe (tardjumān) y luego al turco (tercüman). Las versiones más antiguas de la palabra son tagmâna y targem. Pasó al latín (turchimannus, dragumanus, dracmandus, turchimannus), al italiano (drogmano, dragomanno, turcimanno), al francés (drughement, drugement, drogman, truchement), al español (truchimán, trujimán), al alemán (dragoman), al búglaro (драгоманин), al portugués (turgeman), al serbio (terduman, dragomani), al polaco (turdzyman), al griego bizantino (dragomanus) y al flamenco (droogman).

Por aquel entonces, la palabra se usaba en las lenguas turcas como dilmaç o tilmaç. En la actualidad, esta misma palabra ha sido adoptada por algunas lenguas europeas como el alemán (Tolmetsch y luego Dolmetscher[5]), el ruso (толмач, palabra poco usada), el checo (tlumoč), el húngaro (tolmács), el macedonio (толкувач), el polaco (tłumacz), etc. Todavía se usa en el turco moderno. En azerbaiyano, las palabras tərcüməçi (traductor / intérprete) y dilmanc (intérprete) también se usan.

Aunque la palabra “tercüman” se usaba en los documentos otomanos para referirse a los intérpretes-traductores de las embajadas y consulados, es la palabra “dragomán” la que se usaba en casi todas las lenguas europeas.[6] Sin embargo, la ortografía y la pronunciación de la palabra cambiaba de un idioma a otro. Líneas arriba hemos visto varios ejemplos.


Los dragomanes

La Sublime Puerta y las misiones diplomáticas de Occidente presentes en el Imperio otomano necesitaban personas que dominaran no solo los idiomas occidentales y orientales, sino también las diferencias culturales y los códigos de comportamiento de los otomanos y de los occidentales. En Europa, se conocía a dichos individuos como “dragomán”. La tarea de los dragomanes incluía una variedad de misiones: traducción e interpretación política o comercial entre la Sublime Puerta y los embajadores y cónsules de las potencias occidentales. Estas verdaderas dinastías de dragomanes establecidas en el Levante, de estirpe “nacional” o levantina[7], representaban la “latinidad otomana”. Desde entonces, los dragomanes estuvieron presentes en el Imperio otomano, y continuaron su actividad hasta el final del mismo. Existían en el Imperio otomano dos grandes categorías de dragomanes:

1. Dragomanes del Diván Imperial del Sultán (Dîvân-ı Hümâyûn tercümanları)

Los Dragomanes del Diván Imperial del Sultán (Dîvân-ı Hümâyûn tercümanları) eran funcionarios del Imperio otomano y también se les conocía en occidente como Grandes Dragomanes. Ocupaban una posición muy alta, sin olvidarnos de los riesgos a los que se exponían. Antes del período de la Tanzimat[8], ocupaban el segundo lugar de importancia después del Reis-ül küttâb[9].

El Gran Dragomán (Baştercüman) o Gran Dragomán de la Sublime Puerta (Bâb-ı âli baştercümanı) era una suerte de intérprete-traductor jefe del equipo de traductores e intérpretes. Podríamos compararlos con los traductores e intérpretes que trabajan para presidentes y ministros en el mundo actual.

El Gran Dragomán llevaba a cabo las siguientes funciones:

  • La interpretación de las reuniones del Gran Visir con emisarios extranjeros.
  • La traducción de cartas de las misiones extranjeras enviadas al sultán y al Gran Visir durante las recepciones.
  • La participación en las reuniones del Gran Visir con emisarios extranjeros y la preparación de las actas de dichas reuniones.
  • La participación en las delegaciones otomanas enviadas al extranjero.
  • La interpretación durante negociaciones bilaterales.
  • La redacción de toda suerte de documentos enviados a las potencias occidentales.

Al principio, los Grandes Dragomanes no estaban autorizados a participar en las negociaciones, pero la práctica cambió a partir del siglo XVIII. Todas las actividades diplomáticas del Imperio otomano se vieron así concentradas en las manos de estos Grandes Dragomanes. De esa manera, se volvieron los funcionarios más importantes de la diplomacia del Imperio otomano.

En 1502, Ali Bey fue el primer Gran Dragomán del Imperio otomano. Entre 1502 y 1661, se elegía a los Grandes Dragomanes de entre las comunidades alemana, húngara, italiana, etc. En 1661, con el nombramiento de Panayotis Nicousios al puesto de Gran Dragomán, fueron los griegos los que empezaron a ocupar este puesto tan prestigioso hasta la Revolución griega de 1821. De este modo, los miembros de la comunidad cristiana conocida como la Magnifica Comunità di Perla et Galata[10] compartieron hasta mediados del siglo XVII junto con los griegos ortodoxos de Fanar las funciones de Gran Dragomán de la Sublime Puerta y de Gran Dragomán de la Flota. Entre las grandes dinastías de dicha comunidad podemos citar a los Pisani, los Navoni, los Timoni, los Testa, los Fonton, etc.

2. Dragomanes de las misiones extranjeras (embajadas, consulados)

Las potencias occidentales que enviaban emisarios al Imperio otomano necesitaban personas que dominaran su idioma tan bien como el idioma de administración del Imperio otomano. Al principio, las misiones extranjeras los reclutaban de entre las comunidades minoritarias cristianas de los barrios de Fanar y Pera en Constantinopla. Los habitantes de Fanar eran griegos ortodoxos y los del barrio de Pera (Beyoğlu) eran latinos[11], generalmente de origen italiano. Posteriormente, los países occidentales comenzaron a formar a sus propios dragomanes, pues no confiaban en los dragomanes locales.

Estos dragomanes cumplían el papel de secretarios-intérpretes que traducían documentos e interpretaban en las reuniones con los representantes de la administración otomana. Acompañaban a los diplomáticos y residían en la embajada o en los consulados. Muchos orientalistas renombrados como el historiador Barón de Hammer, Bianchi, Jaubert, Huart, Shlechta-Wssherd, M. Harmann, y otros, en algún momento ocuparon el puesto de dragomanes. Podríamos compararlos con los agregados de prensa de las embajadas que a menudo cumplen las funciones de un intérprete o traductor.

Una de las razones por las cuales los occidentales escogían a sus dragomanes de entre estas familias se debía a que según las tradiciones otomanas basadas en el islam, estaba prohibido aprender los idiomas de los europeos. A los occidentales se los consideraba infieles, y a los países occidentales se les llamaba “Dar ül-cihad(la puerta de la guerra santa), “Diyar-ı küfr” (el mundo de los infieles), etc. Ni siquiera era bien visto si un musulmán vivía mucho tiempo en esos países, y no olvidemos el complejo de superioridad de los otomanos. Los sultanes (padişah) y el Gran Visir (sadr-ı a´zam) tenían un comportamiento humillante respecto a los emisarios de los países occidentales. Es por todas estas razones que, hasta fines del siglo XIX, el Imperio otomano no había abierto ni una sola embajada en los países occidentales.

Al crecer las relaciones entre el Imperio otomano y las potencias occidentales, los dragomanes ya no se daban abasto. Así pues, cada país decidió buscar otras soluciones. Desde 1551, Venecia enviaba niños pequeños (giovani di lingua) a estudiar a Constantinopla para ser futuros dragomanes. La República de Ragusa, Polonia y Francia siguieron la misma iniciativa. En 1626, los capuchinos franceses crearon una escuela[12] en Constantinopla que enseñaba francés, turco, latino, italiano y griego vulgar. La escuela constituyó el primer núcleo de dragomanes al servicio de Francia. En 1669, Colbert creo una escuela de dragomanes en Constantinopla, la escuela de los “jeunes de langue” (jóvenes de idioma)[13]. Esta era gratuita, ya que la Cámara de comercio de Marsella cubría los gastos de la escuela. Su meta era evitar reclutar dragomanes únicamente de entre las familia locales. Los dragomanes “locales”, al ser súbditos del sultán, veían a veces su lealtad puesta en tela de juicio, y su conocimiento incierto del francés también representaba un riesgo para las negociaciones. Es por ello que surgió la idea de reclutar niños para así enseñarles lenguas orientales desde una edad temprana.

Los niños de los países occidentales y de los territorios del Imperio otomano recibían una educación y aprendían turco, árabe y persa (elsine-i selâse[14]). Después de su formación, se les reconocía como “dil oğlanı” (jóvenes de idioma). Con el tiempo, estos alumnos formaron una parte integral de los lazos diplomáticos al volverse no solo traductores e intérpretes entre la Sublime Puerta y los emisarios de las potencias occidentales, sino también especialistas de las civilizaciones orientales. Remplazaron también a los dragomanes llamados “barataires”[15].

A principios del siglo XVIII, los alumnos de la Escuela de jóvenes de idiomas debían llevar a cabo traducciones de manuscritos turcos, árabes y persas como ejercicios obligatorios. La meta era enriquecer la biblioteca del rey de Francia. Esta política de traducción formaba parte de un movimiento general, iniciado bajo Colbert, de una política de adquisición meticulosa y ordenada de obras orientales. La idea de traducir manuscritos provenía del conde de Maurepas, secretario de estado de la armada. La mayoría de las traducciones se conservan en la actualidad en la Biblioteca Nacional de Francia. Estas traducciones incluían tanto cuentos, textos históricos, militares o diplomáticos, como tratados, leyes y cánones.

Los ingleses también intentaron preparar dragomanes dedicados para trabajar en la embajada británica en Constantinopla. La facultad de griego de Oxford recibiría a jóvenes griegos para el estudio de la religión anglicana. El patriarca de Jerusalén y el Gran Dragomán de la Sublime Puerta Alexandre Mavrocordato expresaron sus reservas ante una posible reacción de las autoridades otomanas.

Con su conocimiento profundo de la civilización musulmana y de sus idiomas, los dragomanes desempeñaron un papel clave en la transmisión de conocimientos e ideas entre el Imperio otomano y Occidente, y ocuparon un lugar importante en la historia del Imperio otomano.


Traducido al español por Gregorio Villalobos


[1] Marghetitch, S. G., Étude sur les fonctions des Drogmans des missions diplomatiques ou consulaires en Turquie (Constantinopla, 1898). p. 3

[2] Orhonlu, Cengiz. ‘Tercüman’, İslam Ansiklopedisi (Estambul: MEB, 1993), 175., p. 176, citado por Polatci, Osmanlı diplomasisinde oryantalist memurlar (Osmanlı belgeleriyle diloğlanları ve tercümanlar). p. 42

[3] Balyos es una palabra de origen italiano. Bailo era un título otorgado antiguamente a los cónsules de los estados europeos, pero se usa sobre todo para referirse a los emisarios de la República de Venecia ante la Sublime Puerta. El primer bailo de Venecia fue nombrado ante el Imperio otomano con la firma del tratado de 1454. Más adelante el mismo término se usaría para los emisarios y embajadores de otros países.

[4] En 1535 Francisco I forjó una alianza con Solimán el Magnifico. Ese mismo año se instaló la primera embajada de Francia en Constantinopla.

[5] En alemán moderno, la palabra “Dolmetscher” se usa para los intérpretes de conferencia.

[6] Kinli. p. 83, citado por Polatci, Osmanlı diplomasisinde oryantalist memurlar (Osmanlı belgeleriyle diloğlanları ve tercümanlar). p. 41-42

[7] Levantino: el conjunto de comunidades que durante siglos constituyeron la nación latina de Oriente o latina otomana.

[8] El período de la Tanzimat, que significa “reorganización” en turco otomano, fue un período de reforma en el Imperio otomano entre 1839 y 1876.

[9] En el Imperio otomano, el Reis-ül küttâb ocupaba el cargo equivalente a ministro de relaciones exteriores.

[10] Los súbditos no musulmanes del sultán otomano en Galata estaban gobernados por un consejo conocido como la Magnifica Comunità di Pera.

[11] Las familias latinas de Galata: los Navoni, los Grillo, los Olivieri, los Fornetti, etc.

[12] Ecole de Jeunes de langue des Capucins.

[13] Esta escuela fue transferida a París y se llama hoy en día INALCO (Institut National des Langues et Civilisations Orientales).

[14] Las tres lenguas.

[15] La palabra barataire viene de berât, o sea diploma. El berât les otorgaba los privilegios comerciales y fiscales garantizados por las Capitulaciones a los ciudadanos del país al que servían.



Recommended citation format:
Elvin ABBASBEYLI. "Los dragomanes en el Imperio Otomano". aiic.ca January 19, 2020. Accessed July 5, 2020. <http://aiic.ca/p/8924>.